Este documento hace hincapié en cómo los depósitos bancarios podrían condicionar la política monetaria y el acceso al crédito de los prestatarios. Sostiene que este mecanismo sería mucho más pronunciado cuando los tipos de interés experimentan subidas grandes e inesperadas, e incluso más fuerte tras un largo periodo de tipos de interés bajos. Las razones son dos: los bancos tendrían más probabilidades de entrar en el ciclo de subidas con más riesgo de tipos de interés, y las subidas de tipos más elevadas harían más incierta la estabilidad de la financiación «barata» de los depósitos, ya que los depositantes considerarían fuentes alternativas de financiación. Fundamentalmente, las empresas que se vean afectadas por el ciclo de endurecimiento, principalmente las conectadas a prestamistas con mayores brechas de duración (duration gaps), tendrían muchas menos probabilidades de obtener crédito cuando comenzase ese endurecimiento. Esta tendencia a verse menos afectadas sería aún mayor en el caso de los bancos que experimentan salidas de depósitos.
Tradicionalmente, en los modelos macroeconómicos se solía considerar a los bancos como un conducto pasivo de la política monetaria: cuando cambian los tipos de interés oficiales, los bancos transmiten homogéneamente los cambios en su coste de financiación al activo de su balance, desplazando así la oferta de crédito, al tiempo que los mercados se adaptan rápidamente a los nuevos tipos. Sin embargo, hay una serie de pruebas ya bien establecidas que documentan cómo los bancos son parte activa del mecanismo de transmisión (Bernanke y Gertler, 1995), y cómo sus características determinan efectos adicionales de oferta en la provisión de crédito a la economía a través del canal de préstamos bancarios. Partiendo de esta base, existe una literatura macroeconómica rica y en expansión que utiliza modelos macroeconómicos de equilibrio general que incorporan fricciones financieras (véase Dou et al., 2020). También hay pruebas de que la heterogeneidad en la posición de capital de los bancos (Peek y Rosengren, 2000 y Jiménez et al., 2012), la brecha de ingre- sos (véase Gómez et al., 2021) o su capacidad para generar liquidez titulizando sus activos (Loutskina y Strahan, 2009) afecta a la oferta de crédito.
Entre esas características de los bancos, recientemente se ha destacado la importancia de los depósitos como componente clave de la trans- misión de la política monetaria (Dreschsler et al., 2017). Anteriormente, la idea era que, en la mayoría de los casos, si los cambios en la política monetaria afectaban al volumen de depósitos, los bancos podrían complementar fácilmente los depósitos con formas alternativas de financiación, reflejando los cambios en el nuevo tipo de interés oficial sin alterar la transmisión de la política monetaria. Según el principio fundamental del canal de depósitos bancarios, a medida que aumentan los tipos de interés oficiales, los bancos ganan más a través de una mayor rebaja de los depósitos. A medida que aumenta el coste de oportunidad de mantener depósitos, los ahorradores abandonan los depósitos a la vista y se decantan por productos de mayor rentabilidad, desde depósitos a plazo hasta fondos del mercado monetario. Sin embargo, en lugar de revalorizar el rendimiento de los depósitos, lo que aumentaría el coste de todo el stock, los bancos prefieren dejar salir a los ahorradores marginales.
Su poder de mercado permite a los bancos aplicar sólo una baja repercusión de los tipos de interés oficiales y mantener una elevada rebaja en la mayoría de los depósitos. Además, en lugar de compensar la salida con financiación a tipos de mercado, prefieren reducir los préstamos en consecuencia. Este mecanismo señala la importancia de las diferencias de los bancos en la estructura de financiación para explicar cómo afectan las subidas de tipos a la oferta de préstamos. Este canal parece importante por varias razones: en primer lugar, los depósitos son, con diferencia, la mayor fuente de financiación de los bancos. Además, la fuente más frecuente de depósitos bancarios serían los depósitos a la vista, que son los menos sensibles a las variaciones de los tipos de mercado. Como muestra el gráfico 1, en octubre de 2023 el tipo medio de los depósitos a la vista de los depósitos en circulación en la zona del euro era del 0,35 %, mientras que el tipo pagado por los depósitos de inversión y por los de vencimiento acordado era del 1,9 y el 3,3 %, respectivamente.