El Crecimiento De los Métodos De Pago Alternativos

En los próximos cinco años, el uso de las transferencias bancarias, pagos con monedero y el método Compra ahora, paga después (BNPL) crecerá a un ritmo mucho más rápido que las tarjetas. Los métodos de pago alternativos (APM) solían ser una cuestión local o estar limitados a ciertos tipos de pago. Hoy en día, se están convirtiendo en la opción predominante y han reemplazado a las tarjetas en algunos mercados. El open banking es una fuerza que fomenta el desarrollo de métodos de pago alternativos, y que brinda una red de API paneuropea para pagos más rápidos y seguros. Cuando las personas pagan en una tienda, por lo general se les pregunta si lo van a hacer con efectivo o con tarjeta. En cambio, en internet tenemos más opciones como las transferencias bancarias y los monederos virtuales. Cuando aparecieron los métodos de pago alternativos (o APM) para el comercio electrónico, los monederos virtuales solo se utilizaban en pagos locales o específicos.

Pero, en la actualidad, se están convirtiendo en la opción predominante y ya están reemplazando a métodos más tradicionales (como las tarjetas) en muchos mercados europeos. Este informe se enfoca en pagos minoristas de personas a empresas (P2B); es decir, pagos que realizan los consumidores por sus compras en línea. Pagos desde la cuenta del comprador a la del vendedor (este informe habla sobre las transferencias bancarias tradicionales y los métodos más nuevos y digitales como los pagos por open banking). Funcionan de la misma manera que las cuentas bancarias, pero, por lo general, los emiten instituciones no bancarias y financiadas por cantidades cargadas mediante una tarjeta o una transferencia bancaria. El comprador cuenta con la facilidad de realizar pagos a plazos por sus compras, en una fecha posterior y en términos convenientes, que se cargan a las tarjetas o a las cuentas bancarias durante cierto periodo. Si bien los pagos digitales han estado creciendo de manera estable, la pandemia ha logrado que esta tendencia se acelere.

Se estima que el comercio electrónico europeo tiene un valor de 465 mil millones de dólares en 2021, un 30 % más que antes de la pandemia. Los métodos de pago alternativos están desafiando cada vez más la predominancia de las tarjetas en el mercado del comercio electrónico. Incluso dentro del mundo de las tarjetas, han surgido sistemas de pagos nacionales que se han puesto de moda y que están desafiando a las marcas de tarjetas mundiales en el porcentaje de pagos con tarjeta dentro del país. Si bien algunas de estas redes de tarjetas nacionales como Dankfort en Dinamarca existen desde hace algún tiempo, otras como Rupay en India, Troy en Turquía y Meeza en Egipto se han desarrollado en los últimos años y han experimentado un crecimiento importante. Las grandes empresas tecnológicas mundiales también están dejando de usar tarjetas e implementando APM. En noviembre, Amazon anunció que dejaría de aceptar tarjetas de crédito Visa en el Reino Unido debido a un incremento de sus tarifas. Si bien el gigante ha llegado a un acuerdo con Visa, ha puesto el foco de atención en el debate sobre las tarifas que los comerciantes deben afrontar en los pagos con tarjeta. Entretanto, en Estados Unidos, Amazon se ha asociado con Affirm, un proveedor de BNPL líder en la industria, para permitir que los consumidores de Amazon dividan los pagos de 50 dólares o más en plazos iguales sin cargos ni tarifas posteriores. El crecimiento de los APM viene impulsado por distintas tendencias. La adopción mundial del teléfono inteligente (que pasó de tener 3,7 mil millones de usuarios en 2016 a 6,4 mil millones en 2021, según Statista) ha facilitado la autenticación de pagos por parte de los consumidores mediante identificación facial o huella digital y los pagos in app. Esto ha llevado a una adopción rápida de métodos de pago optimizados para móviles.

Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.

Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.

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