Así Remunera Unicaja los Depósitos Y las Cuentas

Actualmente, la entidad cuenta con una oferta competitiva de productos de ahorro con remuneración que se centra, sobre todo, en cuentas remuneradas. En el caso de los depósitos, según explican a EXPANSIÓN desde Unicaja, la remuneración se gestiona de forma personalizada, caso a caso, en función del perfil de cada cliente. Respecto a otros productos y servicios, por un lado, la entidad bonifica la domiciliación de nómina o pensión de sus clientes y, para ello, durante los dos primeros años, remunera el saldo al 4% TAE (3,94% TIN), hasta 5.000 euros. De este modo, los clientes que, a través de su oficina, domicilien su nómina o pensión por primera vez, por importe igual o superior a 800 euros netos al mes, podrán beneficiarse de esta bonificación, contratando tarjeta de crédito y Banca Digital. Durante esos dos años, además, no tienen comisiones de mantenimiento de cuenta ni de tarjeta, ni de transferencias online.

Por otra parte, el banco también mejora esta oferta y ofrece, de forma opcional, tanto a clientes como a nuevos clientes que domicilien por primera vez la nómina o pensión en Unicaja, la posibilidad de adherirse a una promoción con los siguientes incentivos: 150 euros netos para nóminas o pensiones iguales o superiores a 800 euros e inferiores a 1.999,99 euros; 250 euros netos para nóminas o pensiones superiores a 2.000 euros. Para participar en esta campaña, vigente hasta el 31 de marzo, los requisitos son domiciliar por primera vez una nómina o pensión igual o superior a 800 euros, inscribirse en la promoción a través de las oficinas o de la Banca Digital y firmar un compromiso de permanencia de dos años. Las ventajas derivadas del servicio de domiciliación de nómina y pensión y las de esta promoción son compatibles. Asimismo, subrayan desde la entidad que tener la nómina o pensión domiciliadas conlleva, entre otras ventajas adicionales, la posibilidad de contar con un descubierto autorizado sin coste de hasta 300 euros para nóminas iguales o superiores a 600 euros e inferiores a 1.999,99 euros, y hasta 500 euros para nóminas superiores a 2.000 euros; así como el adelanto del cobro de la pensión el día 25 de cada mes. Esta domiciliación es, además, uno de los requisitos que permite acceder al Plan Cero Comisiones. Unicaja cuenta con otras propuestas de valor adicionales para sus clientes, entre las que destacan las relativas al hogar. En este sentido, los clientes con seguro de hogar, hipoteca, préstamo o tarjeta de crédito con la entidad pueden obtener descuentos en Ikea para sus compras online y proyectos personalizados de decoración, si el gasto supera los 500 euros.

Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.

Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.

Paradójicamente, las pin-ups, símbolos sexuales creados desde el punto de vista masculino -sin connotación pornógrafica: su sex-appeal es natural y su lencería suele quedar expuesta por accidente- son una representación del feminismo, al haber animado a las mujeres a liberarse de las normas impuestas. Actualmente, según académicas como Maria Elena Buszek, de la Universidad de Colorado, se las considera “una reivindicación de la sexualidad femenina”. La imagen de estas chicas -que aparecían en situaciones domésticas, aunque siempre con cierto descaro- se utilizó para reclutar soldados en la Primera Guerra Mundial, cuando el concepto de propaganda, para exaltar el patriotismo o atacar al enemigo, se había establecido. “Caramba. Ojalá fuera un hombre, me uniría a la Armada”, decía una pin-up vestida como marinera. “Sé un hombre y hazlo”, concluía. Posters por el estilo se clavaban en las paredes. A lo largo del tiempo, las pin-ups han tenido diferentes propósitos. En la Segunda Guerra levantaban la moral de las tropas.

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