Así Remunera MyInvestor los Depósitos Y las Cuentas

MyInvestor es uno de los bancos (o neobancos) españoles cuyo crecimiento ha sido más llamativo en los últimos años. En 2023 duplicó su número de clientes y volumen de negocio hasta superar los 4.500 millones, gracias, en gran parte, a la generosa remuneración de su cuenta y depósitos. El banco digital, respaldado por Andbank, El Corte Inglés, AXA y varios family office, cuenta con un escaparate de productos de ahorro e inversión amplio. Su cuenta remunerada paga intereses 2,5% TAE (Tasa Anual Equivalente) desde el primer euro hasta un máximo de 70.000 euros durante el primer año sin ninguna condición. Es decir, el cliente, sólo por tener su dinero en MyInvestor, se lleva hasta 1.750 euros al año. A partir del segundo año, la entidad da la posibilidad a sus clientes de mantener el 2,5% TAE de forma indefinida si invierte 300 euros al mes en carteras automatizadas (roboadvisor) y una selección de fondos y planes de pensiones. Los depósitos de MyInvestor también figuran entre los más rentables del mercado.

Ofrece un depósito al 4% TAE a 3 meses a todos los clientes que tengan o contraten una cartera automatizada (roboadvisor) desde 150 euros. Además ofrece depósitos tradicionales a 3, 6 y 12 meses al 3% TAE para todos los clientes. Pueden contratarse desde 10.000 hasta 100.000 euros,no tienen gastos de formalización ni comisiones de ningún tipo y se pueden cancelar en cualquier momento anticipadamente con la devolución del 100% del capital. El abono de los intereses es a vencimiento. MyInvestor dirige sus depósitos tanto a clientes de la entidad como a nuevos clientes y pueden contratarse tanto con dinero que el cliente ya tenga en MyInvestor (dinero viejo) como el que proceda de otras entidades (dinero nuevo). Para contratarlos, basta con tener una cuenta corriente remunerada y gratuita, que se puede abrir online en pocos minutos. Los depósitos de MyInvestor, al igual que la cuenta, están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos en España.

Más allá de los productos de pasivo, la entidad cuenta con una oferta comercial donde destacan las carteras automatizadas (roboadvisor), un producto que se adapta a todos los perfiles de riesgo, es sencillo, transparente y tiene bajas comisiones. Las carteras automatizadas son un producto adecuado para quienes no tienen conocimientos financieros o no tienen tiempo para gestionar su dinero. Basta con que el cliente haga un sencillo test vía Internet y se le asignará una cartera compuesta de fondos diseñada para alcanzar sus objetivos financieros. MyInvestor comercializa una amplia gama de carteras desde 150 euros: la opción más conservadora es la Cartera Ahorro, compuesta por fondos monetarios y de deuda a corto plazo, que actualmente ofrece una TIR neta de comisiones del 3,6% TAE. Su producto de bandera son las Carteras indexadas, compuestas exclusivamente por fondos de gestión pasiva de Vanguard, iShares, Fidelity y Amundi, entre otras firmas. Dispone de 5 niveles de riesgo (Clásica, Pop, Indie, Rock y Metal). Junto a éstas, figuran las Carteras Híbridas Finanbest, que combinan gestión pasiva y activa, y la la gama se completa con una Cartera Sostenible, compuesta por fondos que cumplen criterios de inversión socialmente responsable. Todas las carteras tienen liquidez diaria, no exigen permanencia y son fiscalmente eficientes. Los clientes pueden invertir o desinvertir a través de traspasos desde otras carteras o fondos de inversión para diferir el pago de impuestos. Además, permiten programar aportaciones automatizadas para invertir poco a poco. También ofrecen un servicio de rentas mensuales, que permite recibir un ingreso en efectivo mensual del importe que quieran los clientes, a través de la venta de una pequeña parte de la cartera.

Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.

Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.

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