El concurso, presentado por Jorge Fernández y Laura Moure, cuenta con varias novedades en este formato de prime time, entre ellos, una banda musical más amplia con caras nuevas, y alguna que otra muy conocida en el mundo de la música. La ruleta de la suerte noche se estrenó por todo lo alto en la noche del sábado, una edición especial que cuenta con muchas novedades para el formato. Además de premios más grandes para que los concursantes pasen una noche inolvidable, en La ruleta de la suerte noche contamos con una banda musical más amplia que ya nos ha maravillado en su primera noche. Frente a los tres integrantes que forman la banda musical en el concurso diario, en La ruleta de la suerte noche se ha doblado la cantidad de integrantes. Varios son recurrentes, otras son caras nuevas, e incluso hay alguien que, si eres fan de los concursos musicales, su cara te va a sonar segurísimo.
¡Estos son los integrantes de la banda! Para empezar, al piano está Chema Bejarano, que es uno de los recurrentes de la banda en el formato diario, donde también está Joaquín Padilla, guitarrista y artista vocal que encabeza la banda en La ruleta de la suerte noche. Además, la banda cuenta con una nueva guitarra, Susan Santos, una artista con una contrastada carrera profesional. Además, gracias a una gira en Inglaterra en 2018, ganó el premio European Blues Awards. Sara G. Torres es otra de las caras nuevas de esta banda, quien está al frente de la batería, y que ha acompañado con sus batutas a varios artistas de renombre como Antonio José, Dani Fernández, y José Mercé. Para introducir un nuevo instrumento, la banda musical cuenta con el saxofonista Esdras Boyajian. Este músico también cuenta con una gran trayectoria sobre los escenarios, y ahora forma parte de la banda de La ruleta de la suerte noche para incorporar ese sonido tan melódico y envolvente del saxo. La otra voz que incorpora la banda musical de La ruleta de la suerte es la de Tayra Taylor, una cara que seguro que te es muy familiar. Resulta que la joven ha participado en La Voz 2022, llegando hasta la fase de Directos en el equipo de Luis Fonsi.
Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.
Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.