‘La Mujer Del Diablo’: ¿es Posible Enamorarte De Tu Secuestrador?

‘La mujer del diablo’: ¿es posible enamorarte de tu secuestrador? El tráiler de ‘La mujer del diablo’ generó grandes expectativas entre el público. 10,000 horas de contenido de calidad, y ha sorprendido por su intrigante trama. ¡los primeros 7 días son gratis! Es protagonizada por José Ron y Carolina Miranda. Cuenta con un elenco de lujo, entre el cual se encuentran actores y actrices como Adriana Louvier, Azul Guaita, José Pablo Minor, Marco Tostado, Samadhi Zendejas y Rodolfo Arias. Su trama sigue a Natalia Vallejo, una humilde maestra que sueña con ganarse una beca para irse de su pueblo, pero sus planes se ven interrumpidos por Cristo Beltrán, el gran benefactor de Villa Clara quien en realidad es un delincuente de alto rango. Cristo desarrolla una inmensa obsesión por Natalia, al punto de hacer hasta lo inimaginable por conquistarla. No se trata de un mero capricho: la quiere para esposa y madre de sus hijos, por lo que no se rendirá ante nada con tal de que se convierta en “su mujer”.

¿La serie ‘Cuento de Navidad’ con Colunga está basada en un libro? Jenni’: ¿Cómo se embarazó, si ‘Cinco’ estaba en la cárcel? ¿Jenni realmente contó en TV el abuso que sufrieron sus hijas? Es así como ella cederá a los deseos de Cristo para evitar que lastime a otros. Pero, ¿solo estárá actuando? ¿o en realidad desarrollará sentimientos de amor y de pasión por su captor? ¿Es posible enamorarse de tu secuestrador? ‘La mujer del diablo’ abordará entre su trama un tema sumamente inquietante como lo es el síndrome de Estocolmo. Este padecimiento se trata de una reacción psicológica que ocurre cuando las víctimas de secuestro o rehenes crean vínculos afectivos y empáticos con sus captores. Profesionales de la salud consideran que se trata de un mecanismo de supervivencia o una manera en que las víctimas de secuestro se apoyan para manejar los traumas que estas situaciones terroríficas les provocan, explicó Healthline. En ‘La mujer del diablo’ Natalia desarrollará este síndrome luego de que Cristo Beltrán, y su personalidad psicópata, la secuestre con el objetivo de que se enamore de él. A pesar de que ella se resistirá en un principio a cumplir las órdenes de su captor, poco a poco sucumbirá a sus deseos para evitar que lastime a la gente que ama. En momentos parecerá que realmente está surgiendo un genuino amor y una gran pasión entre ambos. Pero no se debe dejar de vista que el síndrome de Estocolmo invadirá las decisiones de Natalia, pues actuará como un mecanismo de supervivencia e incluso como una venganza en contra de Cristo Beltrán.

Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.

Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.

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