Pin-Up Vintage como si Fuese Propaganda Soviética (Imágenes)

El ilustrador ruso Valeri Barikin combina con éxito los Pin-Up vintage con la propaganda soviética. El artista de Nizhni Nóvgorod reinterpreta el estilo del póster para despertar el sentimiento de responsabilidad de los ciudadanos soviéticos. “¡Únete a nosotros en la obra! ” Unos trabajadores invitan a unas chicas a hacerse obreras. La exposición de Pin-Up soviético se expone en el Erarta Museum and Galleries of Contemporary Art, Moscú, hasta el 11 de marzo. Se trata de 17 pósteres de Valeri Barikin. “Comparte tu experiencia con tus compañeros más jóvenes! ” El Pin-Up soviético, una fusión entre el póster social soviético y el arte pin-up americano, es un género que Barikin introdujo hace unos diez años. “¡No distraiga al conductor! ” No había Pin Ups en la época soviética. Debido a la devastación de la Segunda Guerra Mundial, la mujer rusa en los años 40 y 50 había aprendido a ser fuerte y a trabajar duro. “¡Toda la paga es para la mujer!

” Fiel al espíritu de los buenos tiempos, Valeri Barikin, muestra a sensuales chicas pin-up que, sin embargo, no quedan fuera del estilo de la serie. “¿Qué has hecho hoy? ” Un trabajador se muestra insatisfecho con una muchacha vaga. El autor incorpora la estética del pin-up americano al póster social soviético, con una chica sexy en lugar de la típica imagen del constructor del socialismo, como personaje principal. “¡Capataz, a la obra! ” La mayoría de los dibujos están realizados con ordenador. Las imágenes de las chicas son de chicas reales de Nizhni Nóvgorod y de Kirov. Primero se hizo la fotografía y después se retocaron las imágenes siguiendo la técnica del pin-up. “¡Fontanero! ¡Garantiza un servicio de calidad en tu barrio! ” Los pósteres de pin-ups de Valeri Barikin son famosos en Rusia. Sus trabajos han sido expuestos en las principales ciudades rusas junto con la exposición. Arte contra geografía. La alianza cultural. “¡Moscú está a un clic de distancia! ” El arte del pin-up como tal surgió en los EE.UU. La modelo para, literalmente, miles de pinturas creadas por grandes ilustradores de finales de los 30, los 40, los 50 y los 60, era la típica vecina de enfrente. “¡Hacia un nuevo éxito en el trabajo! Este es el único póster que no refleja la época soviética. El icónico chándal de ”Adidas” apareció en Rusia después de la caída de la URSS. Los pósteres de Barikin se pueden comprar directamente en la exposición, en diferentes tamaños, los precios van desde los 300 a los 800 dólares.

Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.

Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.

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