Retiros De Yoga Y Senderismo

Creamos espacios únicos y buscamos alojamientos integrados en la naturaleza con el máximo confort, nos ocupamos de todos los detalles, te guiamos y te acompañamos para que te sientas como en familia y disfrutes de una experiencia enriquecedora. Te asesoramos y te proporcionaremos información sobre los medios de transporte público y servicios de taxis locales para que puedas llegar al lugar de encuentro cuando no esté incluido el desplazamiento. Además, pondremos en contacto al grupo de participantes, a través de WhatsApp, con suficiente antelación, para facilitar el desplazamiento a las personas que no dispongan de vehículo propio. Cada jornada incluirá una o varias practicas de yoga y meditación dirigidas por un@ profesor@ de yoga con reconocida experiencia que acompañará al grupo en todo momento. También se impartirá durante el retiro un taller teórico-práctico para profundizar en la filosofía del Yoga y ofrecerte herramientas que te ayuden a afrontar con ecuanimidad y serenidad tu día a día. El senderismo meditativo es parte esencial del programa.

Realizaremos una o varias ruta durante el retiro para sentir, en cada paso y en cada respiración, nuestra profunda conexión con la naturaleza, y haremos una parte del recorrido en silencio. Para la práctica de asanas no es necesario tener experiencia ni conocimientos previos, se adapta a todos los niveles, desde principiantes hasta practicantes avanzados, solo se requiere una forma física adecuada. Las rutas serán siempre guiadas, por un@ guía especializad@ y conocedor@ de la zona, y podrán realizarla aquellas personas que estén acostumbradas a caminar unas 4 horas, con cierto desnivel. Los recorridos serán de 10-14 km por parajes naturales, de nivel medio y dificultad técnica fácil, siguiendo un ritmo suave para que cualquier persona habituada a realizar actividad física pueda realizarla sin mucho esfuerzo. Practicaremos la filosofía «Leave No Trace«, no dejar huella allá donde vayamos y seguiremos los principios básicos para preservar la naturaleza intacta. Si el programa te resultara intenso, podrás saltarte cualquier actividad cuando lo consideres necesario, retirarte para descansar, leer o disfrutar de la naturaleza. En cualquier caso, te invitamos a que aproveches tu estancia para buscar momentos de silencio, practicar la meditación, mirar hacia dentro y enfocarte en el diálogo interior.

Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.

Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.

Добавить комментарий

Ваш адрес email не будет опубликован. Обязательные поля помечены *