Guía De Finanzas para No Financieros: Depósitos Bancarios

Este producto financiero, uno de los más seguros del mercado, ofrece una rentabilidad fija a cambio de realizar un depósito durante un periodo de tiempo determinado. Aquí explicamos cómo funciona y a qué tipo de ahorrador va dirigido. A la hora de contratar un depósito bancario, el cliente puede elegir cuánto dinero va a invertir, aunque hay entidades que fijan una cantidad mínima y máxima. Entre las modalidades de depósitos que puede contratar, estas son algunas de las más comunes. También son conocidos como cuentas remuneradas. Estos depósitos son flexibles ya que permiten que el cliente retire parte o todo el dinero antes de tiempo, si así lo necesita, sin esperas y sin tener que hacer frente a ninguna penalización. No suelen tener comisiones (aunque hay casos en los que sí hay que pagarlas). Se pueden asociar tarjetas bancarias (crédito o débito) a ellos. Con este producto, el cliente mantiene una cantidad de dinero en la entidad por un periodo de tiempo determinado.

Cuando acaba el plazo, la cantidad se devuelve al usuario junto a los intereses que se han fijado previamente en el contrato del producto. Dichos intereses se pueden recibir mensualmente, trimestralmente, anualmente… Si este está a punto de vencer, se puede renovar el producto o finalizarlo. Los expertos aconsejan ahorrar e invertir en productos a corto, medio y largo plazo, en función del perfil -conservador o de riesgo alto- y del momento vital en el que se encuentre cada persona. Defienden que un buen asesoramiento resulta clave para planificar las finanzas y cuidar la salud financiera. Tipo de Interés Nominal (TIN): es el porcentaje que se aplica a la cantidad depositada teniendo en cuenta el plazo contratado. TAE: expresa el rendimiento efectivo del depósito a partir del tipo de interés nominal, las comisiones y gastos y el plazo. La TAE es el índice de referencia para comparar con otros productos financieros. ¿Cómo se puede calcular lo que el banco da exactamente?

Multiplicando el capital invertido por el TIN y por los días que se haya mantenido y dividiendo por 365. Así se obtienen los intereses brutos. Según la normativa fiscal vigente hay que pagar impuestos por los intereses generados, como rendimientos de capital mobiliario. Se los conoce también como depósitos en especie, ya que el cliente recibe regalos que equivalen a los intereses generados por el depósito o una combinación de ambas opciones: regalo y pago de intereses. Actualmente es un producto muy escaso en el mercado. El pago de dividendos es la forma más habitual de reparto de beneficios entre los accionistas de una sociedad. Por lo general, se trata de un importe que se recibe por cada acción que un inversor tenga en una compañía una o varias veces al año. Este carácter recurrente hace que invertir en dividendos sea una opción que aumenta su atractivo en momentos de alta volatilidad de los mercados, o cuando los tipos de interés están bajos, como alternativa a la renta fija o a los depósitos bancarios.

Son productos más complejos que requieren de ciertos conocimientos financieros ya que están vinculados a la evolución de un activo financiero, como acciones o índices bursátiles. Cuando acaba el plazo se recupera el dinero invertido y la rentabilidad. Al contrario de lo que ocurre con otro tipo de depósitos, su cancelación antes de tiempo puede conllevar el pago de comisiones. Es un producto pensado para inversores que buscan una mayor rentabilidad que la ofrecida por los depósitos a plazo fijo, y están dispuestos a asumir un riesgo superior. Además al tratase de un producto más complejo, se aconseja buscar asesoramiento antes de decidirse a contratarlo. Los depósitos son una opción de ahorro que no cuenta con excesivos riesgos ya que las entidades garantizan la devolución de todo el capital entregado. Sin embargo, al haber varios tipos de depósitos con condiciones diferentes, es necesario siempre comparar antes de firmar ningún contrato. Sobre todo, es importante fijarse en los plazos de devolución de intereses, si se puede o no renovar y si existe penalización en caso de querer retirar el dinero antes de tiempo. Para que el cliente cuente con toda la información que necesita, además de tener una variada gama de depósitos bancarios a plazo fijo, BBVA ofrece herramientas ‘online’ como simuladores y calculadoras que ayudan al usuario a analizar la rentabilidad que tendría su depósito antes incluso de haberlo contratado. De esta forma, los clientes pueden invertir con la tranquilidad de saber de antemano la rentabilidad del producto y lo que obtendrán al finalizar el plazo.

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