En los mercados financieros un spin-off es una operación corporativa que tiene como objetivo la separación de una filial, un segmento de negocio o un conjunto de activos. La decisión de llevar a cabo este tipo de reestructuración puede realizarse con el objetivo de mejorar los resultados de las empresas involucradas e incrementar el valor de sus acciones. Por otro lado, también son operaciones fiscalmente eficientes, cuya ejecución no genera ninguna obligación o derecho fiscal. Gracias a estas características, las sociedades cotizadas han encontrado en estas separaciones la manera de reestructurar sus negocios y, a la vez, obtener liquidez mediante la emisión de deuda a cargo de las nuevas compañías escindidas. Spin-off es el término anglosajón que sirve para definir un activo, un producto, o un servicio, que nace de una separación. En el entorno universitario, se denomina spinoff a aquellos proyectos nacidos y gestados en el entorno académico y tienen el potencial suficiente para convertirse en una empresa por mérito propio.
Por ejemplo, esto sucede en la investigación de principios activos que terminan convirtiéndose en fármacos. O, también, en el desarrollo de tecnologías patentables, que se transforman en productos comercializables. Otro uso popular del término spin-off se usa en la industria del entretenimiento, para designar series o películas, protagonizadas por personajes que antes tenían un papel secundario en otras historias. Un ejemplo de ello son las series y películas derivadas de la saga “Star Wars”. Pues, a partir de distintos personajes del film original, se crearon nuevos productos de entretenimiento. En los mercados financieros, un spin-off corporativo sirve para definir una operación de escisión, cuyo objetivo es separar de una empresa a una filial, un segmento de actividad o, incluso, un conjunto de activos tangibles o intangibles, como pueden ser derechos sobre la propiedad intelectual o concesiones, para convertirlos en una nueva compañía. Los spin-offs se clasifican como situaciones especiales por su naturaleza, distinta a la actividad tradicional de venta de productos y servicios de cualquier compañía.
Pero, en cambio, son operaciones que tiene un gran impacto en la estructura corporativa y en la evolución futura de los ingresos, los costes y los beneficios. En la misma categoría de situaciones especiales dónde se califican las escisiones, también se encuentran otras operaciones como las ampliaciones de capital, las adquisiciones o las ofertas públicas de venta. A diferencia de otros eventos, los spin-offs tradicionales se ejecutan sin que los inversores deban hacer ninguna acción, ni realizar ningún pago. En términos del inversor Joel Greenblatt: “son un regalo”. Por esta razón tienen menos cobertura mediática en comparación con aquellas situaciones dónde hay una necesidad de financiación directa y se requiere un desembolso de los inversores, acreedores financieros u otro tipo de prestamistas. Un ejemplo de ellos es la incorporación de una nueva compañía a la bolsa. La literatura financiera también apunta que las acciones derivadas de un spin-off sufren la presión vendedora del mercado. Pues hay gestores y otros inversores institucionales, que están obligados a deshacerse de los nuevos títulos, con el objetivo de cumplir con la normativa de su fondo o de sus estatutos.
En palabras del inversor y gestor de fondos Seth Klarman: “Bajo estas circunstancias técnicas, añadidas a un buen negocio con potencial de crecimiento, nacen buenas oportunidades de inversión a bajos precios”. Desde el punto de vista corporativo, las empresas emplean la fórmula del spin-off como alternativa fiscalmente eficiente, para ejecutar sus reestructuraciones. En comparación con una venta parcial, o una incorporación a bolsa de una filial mediante la venta de acciones, una escisión recibe un mejor trato fiscal. Aunque, para ello, debe cumplir un conjunto de requisitos, como se verá más adelante. A lo largo de los últimos años, las empresas cotizadas han aprovechado las características de las escisiones, para dar salida a sus activos, en lugar de venderlos o buscar inversores a quién colocar nuevos títulos. Pero, a la vez, también se han servido de los mecanismos de estas operaciones para obtener inyecciones de dinero. La fórmula más popular es mediante la creación de nuevos pasivos y la transferencia de efectivo, entre la compañía separada y la matriz.