Estos son los 100 mejores jugadores de la Liga Nacional de Hockey de todos los tiempos de The Hockey News. The Hockey News es un periódico que escribe sobre el hockey sobre hielo. Los jueces que ayudaron a hacer las selecciones para esta lista incluyeron escritores, periodistas y locutores (Don Cherry, John Davidson, Milt Dunnell, Stan Fischler, Dick Irvin, Brian McFarlane, Bob McKenzie, Jim Matheson, Harry Neale, Frank Orr), así como entrenadores, árbitros, directores generales y exjugadores (Al Arbour, Scotty Bowman, Emile Francis, Howie Meeker, Scotty Morrison, Roger Neilson, Bud Poile, Sam Pollock, Marcel Pronovost, Billy Reay, Glen Sather, Harry Sinden, Red Storey). Los jugadores en negrita estaban activos cuando se publicó la lista a principios de 1998. Las banderas de los jugadores nacidos fuera de Canadá (independientemente de su nacionalidad) se incluyen junto a sus nombres. ↑ Lemieux was retired at the time the list was published, but returned later for parts of five more seasons. ↑ Sawchuk is the highest-ranked goaltender. ↑ Mikita is the highest-ranked European-born player, though he was raised in Canada from a young age. ↑ Jagr is the highest-ranked European-born-and-trained player. ↑ Chelios is the highest-ranked player born in the U.S.A.
Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.
Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.
Paradójicamente, las pin-ups, símbolos sexuales creados desde el punto de vista masculino -sin connotación pornógrafica: su sex-appeal es natural y su lencería suele quedar expuesta por accidente- son una representación del feminismo, al haber animado a las mujeres a liberarse de las normas impuestas. Actualmente, según académicas como Maria Elena Buszek, de la Universidad de Colorado, se las considera “una reivindicación de la sexualidad femenina”. La imagen de estas chicas -que aparecían en situaciones domésticas, aunque siempre con cierto descaro- se utilizó para reclutar soldados en la Primera Guerra Mundial, cuando el concepto de propaganda, para exaltar el patriotismo o atacar al enemigo, se había establecido. “Caramba. Ojalá fuera un hombre, me uniría a la Armada”, decía una pin-up vestida como marinera. “Sé un hombre y hazlo”, concluía. Posters por el estilo se clavaban en las paredes. A lo largo del tiempo, las pin-ups han tenido diferentes propósitos. En la Segunda Guerra levantaban la moral de las tropas.