¿Cuántos Jugadores Mexicanos ha Tenido Valencia en su Historia?

MÉXICO — Desde mexicanos como Luis Flores y Andrés Guardado, hasta mexicanas como Mónica Flores y Sofía Álvarez, han engrosado las filas del Valencia de España en distintas épocas. Pero, ¿cuántos futbolistas mexicanos en total, han pasado por las filas del Valencia? La página oficial del conjunto valenciano, rememoró el paso de los cinco jugadores aztecas que han militado en sus planteles masculino y femenino, a través de los años, a propósito de que el 12 de octubre este equipo regresará a México para enfrentar a la Selección Mexicana en el Estadio Cuauhtémoc de Puebla. Por el conjunto valenciano han pasado los futbolistas Luis Flores y Andrés Guardado, mientras que Mónica Flores, Sofía Álvarez y Jimena López jugaron, en su momento, para el Valencia CF Femenino. En 1988, tras conseguir el subcampeonato de la Liga Mexicana con Pumas y ser el máximo goleador con 30 goles en 37 partidos, Luis Flores recaló en el Valencia CF, en la que sería su segunda etapa en LaLiga.

Flores, quien tuvo su primera experiencia con el Sporting de Gijón en España, permaneció una temporada en el Valencia (1988-1989), misma en en la que disputó 42 partidos, marcando 10 goles y repartiendo 6 asistencias. ¿Por qué el México vs. Valencia no cuenta como juego oficial? Asimismo , el ‘Principito’ Andrés Guardado llegó al conjunto valenciano en mayo de 2012, con Mauricio Pellegrino como entrenador. Andrés Guardado, además de actuar como mediocentro, también aportó al equipo como lateral izquierdo, y en su primera temporada con esta escuadra marcó un gol y dio seis asistencias en 50 partidos. Su segunda campaña, la jugó con Miroslav Djukic en los banquillos. Con el técnico serbio, Andrés Guardado jugó 24 partidos y repartió una asistencia, para emigrar al Bayer Leverkusen en el mercado de invierno. Al club teutón se fue cedido hasta final de temporada, mientras que tras ello, y antes de iniciar LaLiga 2014-15, Guardado fue transferido al PSV Eindhoven de los Países Bajos. ¿Y en Valencia Femenil? Por otro lado, Mónica Flores, Sofía Álvarez y Jimena López son las futbolistas mexicanas que hasta el momento han tenido una estancia en el Valencia.

Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.

Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.

Paradójicamente, las pin-ups, símbolos sexuales creados desde el punto de vista masculino -sin connotación pornógrafica: su sex-appeal es natural y su lencería suele quedar expuesta por accidente- son una representación del feminismo, al haber animado a las mujeres a liberarse de las normas impuestas. Actualmente, según académicas como Maria Elena Buszek, de la Universidad de Colorado, se las considera “una reivindicación de la sexualidad femenina”. La imagen de estas chicas -que aparecían en situaciones domésticas, aunque siempre con cierto descaro- se utilizó para reclutar soldados en la Primera Guerra Mundial, cuando el concepto de propaganda, para exaltar el patriotismo o atacar al enemigo, se había establecido. “Caramba. Ojalá fuera un hombre, me uniría a la Armada”, decía una pin-up vestida como marinera. “Sé un hombre y hazlo”, concluía. Posters por el estilo se clavaban en las paredes. A lo largo del tiempo, las pin-ups han tenido diferentes propósitos. En la Segunda Guerra levantaban la moral de las tropas.

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