¿Qué Tipo De Depósitos Existen?

Dentro del mundo de los depósitos, existe una amplia oferta a elegir en función del capital que queramos invertir, el tiempo que podremos prescindir de él o el objetivo al que lo querremos destinar más adelante. Este tipo de productos se caracterizan por ser, en general, sencillos y seguros. Al igual que las cuentas corrientes y las cuentas de ahorro, los depósitos se encuentran avalados bajo el Fondo de Garantía de Depósitos, lo que asegura recuperar hasta 100.000 euros por titular en caso de quiebra de la entidad bancaria. Se trata del depósito más flexible ya que permite retirar una parte o el total del dinero depositado cuando el cliente lo desee sin ninguna penalización. Adicionalmente, ofrecen algunos beneficios como puede ser la devolución de un pequeño porcentaje por los recibos domiciliados. La desventaja de este tipo de depósitos es que la rentabilidad no es muy elevada. La principal característica de estos depósitos es que nuestro dinero permanecerá en el depósito durante un periodo de tiempo determinado por un contrato.

A cambio, el banco en función del tipo del interés pactado nos dará una rentabilidad cuando este finalice. Existe la posibilidad de cancelar de manera anticipada el depósito y recuperar el dinero antes de tiempo, pero es posible tener que pagar una penalización por la cancelación anticipada. El interés de este tipo de depósitos va referenciado en función del índice que tome como referencia. La ventaja, es que no se pierde el dinero depositado, pero tampoco se conoce si a la hora de recuperar el dinero depositado se obtendrá algún tipo de rendimiento. Estos depósitos funcionan igual que los depósitos a plazo fijo o interés variable, pero su diferencia es que se opera en una divisa diferente al euro como puede ser el dólar americano, la libra esterlina o el yen japonés. En este caso, la rentabilidad irá en función del índice de referencia de la divisa en cuestión y variará en función de las oscilaciones que sufran los tipos de interés de las divisas. Se tratan de un tipo de depósitos más complejos debido a su funcionamiento. Su rentabilidad va en función de la evolución de un índice o del valor de un grupo de acciones. Por tanto, en el momento de contratar el depósito no conoceremos su rentabilidad final, sino que es necesario observar su evolución.

Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.

Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.

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