Los que se dedican a esta actividad ejercen cada vez más presión sobre los profesionales para alcanzar el rédito esperado. Las denuncias siguen apareciendo. Decir que en el fútbol hay constantes sospechas de partidos arreglados no es nada nuevo. Más allá de la indignación en los corazones de los hinchas que defienden este deporte a capa y espada, la convivencia con la corrupción se ha vuelto moneda corriente. La serie Juego Sucio, que se puede ver en Netflix, responde a este drama mundial y expone distintos casos, en donde el dinero es protagonista de la credibilidad de algunos resultados. Uno de lo más resonantes es el primer capítulo, Manipulación de puntos, en el que se ve como un apostador decide el rumbo deportivo de la Universidad Estatal de Arizona, equipo de básquet que participa de las competiciones organizadas por la NCAA (Asociación Nacional Deportiva Universitaria), y ofrece plata a varios jugadores para hacer lo que sus apuestas piden.
El impacto de este gran mercado, que cada vez seduce a más personas, arriba con más vigor en nuestro país y al parecer, su base de operaciones más rentable está en el fútbol. En los últimos años se ha escuchado y leído, que, en distintos partidos del ascenso argentino, jugadores de diferentes equipos han sido adulterados por montos de dinero para “ir para atrás”, o al menos han sido tentados para hacerlo. 92), arquero de Puerto Nuevo, equipo que milita en la Primera C, la semana pasada denunció en su Instagram que un entrenador le ofreció plata para que su nivel no sea el mejor. “No soy de hablar, el que me conoce sabe como soy. Pero este triunfo se lo dedico a esa persona que ayer (por el domingo pasado) me llamó y está metido en las apuestas. Lo peor es que fue técnico de un equipo grande de zona sur, me ofreció dólares para que me tire para atrás, encima sigue dirigiendo en el exterior…
Increíble que un actual DT esté metido en las apuestas y ofrezca esto a los jugadores”, escribió, luego de la primera victoria que consiguió su equipo 1-0 ante Leandro Alem. El arquero de 31 años, de larga trayectoria en clubes del ascenso -antes jugó en Yupanqui, Muñiz, Alem y Centro Español- lejos de agotar su escrito a una simple dedicatoria y poner, una vez más, en el ojo del huracán esta situación que vive el ascenso del fútbol argentino, concluyó: “Seremos un equipo humilde, con carencias como todos los del ascenso, pero jamás aceptaría algo que perjudique al club que tanto quiero, en el que me siento un hincha más. Vamos a dejar el nombre de Puerto Nuevo bien alto. Te recomiendo no llamar más a ninguno de los míos porque ahí si tiro tu nombre y apellido”. “Este cáncer se está extendiendo”, le dijo Andreas Krannich, director general de la división de Servicios de Integridad de Sportradar, a Forbes, a partir de un informe que presentaron y en el que revelaron que en 2021 se detectaron 500 partidos de fútbol sospechosos, y un total de 700 hasta mediados de noviembre de 2022. Esta empresa tiene entre sus clientes a la FIFA, la UEFA, la ITF, el Calcio y la NBA.
“Sólo nos fijamos en los hechos y los hechos son el flujo de dinero. El dinero nunca miente”, explicó Krannich. A nivel local, sin la necesidad de que Sportradar meta la lupa, además del caso que denunció el arquero de Puerto Nuevo, se han conocido otros ejemplos de partidos en donde jugadores se dejaron tentar por los billetes de las apuestas. El que más escaló y encendió las alarmas fue el que se vivió en El Porvenir, a principios de 2022. Cuatro jugadores de la institución de Gerli, que en ese momento competía en la Primera C, fueron desafectados del club, luego de que uno de ellos, entre sospechas, malos resultados y fuertes encontronazos en el vestuario con el resto de sus compañeros, confesara que recibían plata de las apuestas para dejarse hacer goles, meter goles en contra o tirar la pelota al córner. “Hay que ir a buscar al malandra que ideó todo esto. Ir por la cabeza, no por los pibes que agarraron la plata porque no tienen para comer.