Nuevo Director General De Seguros Monterrey New York Life

Una de las aseguradoras de vida más grandes en el país. Seguros Monterrey New York Life, una de las aseguradoras de vida más grandes en el país. Este nombramiento reafirma el compromiso a largo plazo que New York Life tiene con México, en donde ha registrado un constante crecimiento. «Estamos muy contentos de que Gary Bennett se haya comprometido a asumir este importante papel en México. Su vasta experiencia trabajando en el sector asegurador a nivel internacional, aunada a los datos demográficos favorables de México y su creciente economía, nos permiten garantizar un éxito para el crecimiento de Seguros Monterrey New York Life», mencionó Chris Blunt, co-presidente del Grupo de Seguros y Agencia de New York Life. Con más de 30 años en la industria de seguros Gary Bennett ha ocupado puestos de liderazgo de gran responsabilidad con varias empresas en Australia y en Asia Pacífico, incluyendo Prudential Corporation Asia y CMG Asia. Se unió a New York Life en 2005 como Presidente y Director General en su operación de seguros de vida en Hong Kong y en la última década ocupó la dirección general de la compañía en la India. Recientemente Bennett dirigía su propia consultoría. En este nuevo cargo, Bennett será responsable de dirigir la visión estratégica general de Seguros Monterrey New York Life, trabajando en el fortalecimiento y desarrollo del talento a través del equipo de líderes que actualmente conforman la compañía. En estrecha colaboración con este equipo Gary Bennett ayudará a la operación para aprovechar las oportunidades en la región, con el objetivo de lograr un crecimiento sostenido y rentable. El nuevo director general de Seguros Monterrey New York Life iniciará su gestión en noviembre, reportando directamente a Chris Blunt.

Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.

Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela. “Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson.

Paradójicamente, las pin-ups, símbolos sexuales creados desde el punto de vista masculino -sin connotación pornógrafica: su sex-appeal es natural y su lencería suele quedar expuesta por accidente- son una representación del feminismo, al haber animado a las mujeres a liberarse de las normas impuestas. Actualmente, según académicas como Maria Elena Buszek, de la Universidad de Colorado, se las considera “una reivindicación de la sexualidad femenina”. La imagen de estas chicas -que aparecían en situaciones domésticas, aunque siempre con cierto descaro- se utilizó para reclutar soldados en la Primera Guerra Mundial, cuando el concepto de propaganda, para exaltar el patriotismo o atacar al enemigo, se había establecido. “Caramba. Ojalá fuera un hombre, me uniría a la Armada”, decía una pin-up vestida como marinera. “Sé un hombre y hazlo”, concluía. Posters por el estilo se clavaban en las paredes. A lo largo del tiempo, las pin-ups han tenido diferentes propósitos. En la Segunda Guerra levantaban la moral de las tropas.

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