Chumba la Cachumba: el Picnic Literario para Niños Y Niñas

Este 27 de octubre, el barrio El Paraíso en la localidad de Ciudad Bolívar será el escenario de Chumba la Cachumba, un evento cultural que busca acercar a niños y niñas a la literatura, el arte y la música. Organizado por el Instituto Distrital de las Artes — Idartes, en colaboración con BiblioRed y La Rolita, este picnic literario contará con actividades para toda la familia y se enmarca en la Política Pública de Lectura, Escritura y Oralidad y la programación cultural Bogotá, distrito de letras. Desde las 11 de la mañana, los asistentes podrán disfrutar de un día lleno de magia y creatividad. Música en vivo, con la presentación de Literamusa. Teatro de títeres y una toma de brujas en cajas de lambe lambe a cargo de la compañía Cría Espiritrompa. Conciertos ilustrados y una obra en vivo de la ilustradora Sindy Elefante, mientras se escuchan fragmentos del Libro al Viento para niños, «La casa encantada», una colección de poesía venezolana infantil.

Talleres literarios ofrecidos por colectivos locales como la Biblioteca Comunitaria La Violeta y Canturriantes. El evento, que recuerda al libro Chumba la Cachumba de Carlos Cotte, promete despertar la imaginación de los más pequeños a través de cuentos, actividades y la distribución de ejemplares de Libro al Viento. Además, la autora Irene Vasco, ganadora del Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil, dirigirá una conversación sobre la creación de monstruos en la literatura infantil. Habrá también una estación de maquillaje permanente, donde los niños podrán transformarse en sus personajes favoritos de historias de terror, celebrando así una versión literaria de Halloween. El picnic literario Chumba la Cachumba se realizará en la Plazoleta de la estación El Paraíso. Los asistentes pueden llegar fácilmente tomando el TransMiCable y bajarse en la última estación. No te pierdas este evento que combina literatura, música y arte para celebrar el poder de los libros y la creatividad. ¡Te esperamos en Ciudad Bolívar! La sección de «Eventos» además de difundir actividades propias del sector, publica eventos de organizaciones culturales de carácter privado, por lo tanto, la logística y la producción así como los cambios de fecha, hora y lugar son responsabilidad de dichas organizaciones y no compromete recurso de la administración distrital. El objetivo de la entidad es apoyar la divulgación de actividades que dinamicen al sector Cultura, Recreación y Deporte de la ciudad.

Todo sobre las pin-ups. Desde antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando alcanzaron un éxito inesperado, tuvieron usos y significados diferentes. Durante la Segunda Guerra Mundial, las ilustraciones de chicas pin-up -mujeres con poca ropa y actitud pícara- eran tan populares que hasta los bombarderos estadounidenses llevaban una en el frente del fuselaje. En trajes de baño o ropa militar, con camisas atadas a la cintura o polleras al viento, y hasta en ropa interior, estas imágenes sensuales y a la vez ingenuas adornaban también los talleres de autos y las tiendas de campaña. “Era una época en que las mujeres tenían más y mostraban menos”, apunta Dian Hanson, editora de la colección Sexy Arts de Taschen, en The Art of Pin-up, un libro que ella compiló y que acaba de lanzar la editorial con un recuento histórico y capítulos dedicados a los diez autores más destacados del género, entre ellos, Gil Elvgren, George Petty y el peruano Alberto Vargas.

Si bien el término pin-up -”fijar con tachuelas”- se acuñó en 1941, las primeras creaciones de este tipo aparecieron hacia 1886 en revistas francesas, de la mano de Jules Chéret -conocido como el padre del póster moderno-, y en 1895, en los Estados Unidos. Entonces, Charles Dana, un dibujante de la revista Life, creó a la Gibson Girl, una fémina desenvuelta que encarnaba el espíritu de la nueva mujer que estaba naciendo. Dana la delineó jugando al tenis o andando a caballo o en bici. Eran los años dorados de la ilustración. La bicicleta había sido la gran conquista femenina -una mujer ya no necesitaba de un hombre para ir de un lugar a otro- y la lucha por el sufragio femenino en los EE.UU. Los vestidos y corsets fueron reemplazados por ropa más cómoda y también más reveladora, que marcaba, por ejemplo, las piernas, antes ocultas bajo capas de tela.

“Al intentar ganarse un lugar en un mundo de hombres, las mujeres los liberaron para que estos las miraran y las apreciaran de una forma más apasionante”, escribe Hanson. Paradójicamente, las pin-ups, símbolos sexuales creados desde el punto de vista masculino -sin connotación pornógrafica: su sex-appeal es natural y su lencería suele quedar expuesta por accidente- son una representación del feminismo, al haber animado a las mujeres a liberarse de las normas impuestas. Actualmente, según académicas como Maria Elena Buszek, de la Universidad de Colorado, se las considera “una reivindicación de la sexualidad femenina”. La imagen de estas chicas -que aparecían en situaciones domésticas, aunque siempre con cierto descaro- se utilizó para reclutar soldados en la Primera Guerra Mundial, cuando el concepto de propaganda, para exaltar el patriotismo o atacar al enemigo, se había establecido. “Caramba. Ojalá fuera un hombre, me uniría a la Armada”, decía una pin-up vestida como marinera. “Sé un hombre y hazlo”, concluía. Posters por el estilo se clavaban en las paredes.

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